El otro día escuché a dos clientas en la peluquería, donde trabajo por las tardes, que hablaban de sus blogs, de toda la gente que habían llegado a conocer y de todo lo que les aportaba en sus vidas. Se las veía contentas. Las dos estaban de acuerdo en que el espacio que dedicaban al blog, era exclusivamente de ellas. Pues era algo construído por ellas mismas, elaborado con sus inquietudes, aficiones y también escuché decir, a una de ellas, que le servía de terápia en momentos de baja moral.
Mientras me iba hacia casa pensando en esta conversación, tomé la decisión de abrirme este blog. Quiero tener algo que pueda decir: esto lo he conseguido yo sola. Me apetece conocer gente y pienso que este medio me puede dar momentos muy buenos.
